Archive for the ‘La Realidad’ Categoría

Yonki en Cambrils

Jueves, Abril 26th, 2007

Paso las vacaciones en un apartamento blanco. Estoy durmiendo la siesta en la cama. Me siento como si estuviese medio drogado. Encima de la cama hay una garrafa de agua casi vacía. Pero no contiene agua sino una especie de gas en estado semilíquido. De vez en cuando la garrafa se mueve y flota unos centímetros sobre la cama. Se desplaza cada vez más rápido hasta que se cae al suelo entre la cama y el armario. La habitación se parece mucho a mi piso de Lancaster, ahora caigo en la cuenta. Escucho voces que vienen de fuera cuando me levanto para recoger la garrafa. Es mi padre, que le enseña algo a alguien. Me levanto y salgo de casa con mis padres. Parece Cambrils. Pero ahora me acompañan Rita y Marga Larios. Marga está embarazada y se ha cortado el pelo muy corto. Le doy dos besos a Marga. A Rita también pero tardo bastante más tiempo en caer en la cuenta de que también debería saludarla. Cruzamos una calle por la que pasan coches en doble sentido. Mi padre corre, se da prisa para que no le atropellen los coches. A mí se me cae la pelota y me doy cuenta de que estoy drogadísimo. Me inclino a recoger la pelota, me pongo de rodillas incluso, me caigo. Intento levantarme pero no puedo. Tampoco puedo abrir los ojos. El sol me ciega. La última vez que abrí los ojos vi a los coches a cierta distancia. Calculo que están a punto de tirárseme encima y yo me he quedado clavado en mitad de la carretera. Escucho perfectamente cualquier ruido a mi alrededor. No puede ser que esté en este estado. Parezco un yonki. En realidad debo estar en otra parte. Abro los ojos sólo un poco para darme cuenta de que estoy en mi habitación. Lo sé porque veo las rejillas en las ventanas por las que se cuelan los rayos de sol de la tarde.

Acantilado

Jueves, Abril 12th, 2007

Estoy en un acantilado, ante el mar, con una chica que sostiene una cuerda acabada en una soga que se pone al cuello y justo después se lanza de pie al mar mirando hacia mí.

Sol, mar y cielo azul.

Dame tu mano y corre

Viernes, Marzo 30th, 2007

Estamos en guerra. En mi casa, con mis padres, mi hermana y más gente próxima resistimos un ataque. Están bombardeando la ciudad. Una bomba puede caer en cualquier momento sobre nuestras cabezas. Mi hermana parece que no sé dé cuenta de la gravedad de nuestra situación. Hace bromas y se comporta como si nada pasase. Le digo a mi madre que no se mueva de donde está, que no se pasee por el resto de la casa. La casa que no es nuestra casa pero en La Realidad sí. Es más antigua, oscura y grande.

Pasado un tiempo podemos salir (o nos obligan). Hay mucha gente corriendo por la calle. A lo lejos se ven los soldados enemigos, vestidos de robocops antidisturbios. Yo llevo encima una automática, tipo minimetralleta. Me da palo llevarla en la mano porque es muy aparatosa y podría dispararse sola, pero la alternativa es meterla en un maletín y no es nada práctico si necesito utilizarla rápidamente por alguna urgencia. Cogida a mi brazo va conmigo una chica asiática, con minifalda. Corremos juntos entre la multitud, nos metemos en un bosque. Los robocops nos persiguen. Parece la caza del zorro. Por supuesto nosotros somos los zorros.

Saco la automática. Voy a utilizarla pero me doy cuenta que puede ser la última cosa que haga en mi vida. Tengo miedo. No veo salida. Esto se acaba. Pienso que si no hay salida da igual. Alguna vez tenía que morir. No pasa nada si muero. Pero ya que las cosas están así, vale la pena echar toda la carne en el asador, concentrar toda mi energía en un objetivo: sobrevivir. Mientras corro y salto con mi compañera japonesa (o china) cogida a mi mano izquierda, con la derecha cojo la mini metralleta y comienzo a disparar ráfagas que alcanzan a algún robocop que se estaba acercando ya demasiado. Los robocops acusan los impactos y se tambalean un poco pero no caen. Es como si mis balas fuesen de fogueo. Parece el planeta de los simios. Be water my friend. Lo tenemos crudo pero yo sigo corriendo con mi chinita cogida de la mano. Ella no se cansa, corre tanto como yo. La miro y, aunque está asustada, sigue guapísima. Su belleza me reconforta. Vamos a seguir corriendo.

Me meto en el coche con Mònica

Lunes, Marzo 26th, 2007

Llegamos en coche a una masía que se parece mucho a la casa de Capellades. Nos ponemos cómodos y nos vamos a dar una vuelta. Me meto en el coche con Mònica. Ella está en el sillón del conductor, yo al lado, de copiloto. Por su ventanilla se ven dos tipos encorbatados que se acercan poco a poco. El de la derecha se saca una pipa y dispara hacia nosotros. Las balas impactan en la ventanilla de Mònica pero no la atraviesan porque el coche está blindado. Le digo a Mònica que baje la ventanilla un poco. Por la rendija que me deja disparo desde mi sitio y, con un par de disparos bien limpios, les doy a los dos matones y caen al suelo. Como si no hubiese pasado nada salimos del coche y nos vamos con los demás, que nos están esperando.

El guardián

Lunes, Marzo 26th, 2007

Me deslizo, casi vuelo, por unas callejuelas tan estrechas que no sé si son calles o pasillos en un edificio enorme. Hay alguien que me persigue, como siempre. Es el guardián o el policía, el que vigila y reprime. Es el más rápido, sorprenderlo no es nada fácil. Lo sé porque observo su trabajo mientras persigue a otros que van antes que yo.

Ahora me toca a mí. Salgo disparado como un loco, me da igual todo, lo único que me importa es escapar del cabrón que me va a perseguir, porque al principio me da ventaja. Son las normas.

Lo que pasa es que me encuentro a una chica que me pregunta por unas calculadoras científicas. Yo creía tener una alargada, en horizontal, pero ahora resulta que ella me da una que es tipo Hewlett-Packard, alargada pero en sentido vertical, y dice que es mía. Me la da envuelta en un plástico, como mi cámara de fotos digital. ¿Qué hago yo con eso? Salgo pitando en dirección al mar, siguiendo la muralla del castillo en el que me encuentro. Sé que el vigilante está cerca. ¿Pero cómo podrá encontrarme? Quizá es más rápido que yo pero ¿también tiene un sexto sentido que le permite detectar mi posición? No estoy seguro pero no puedo arriesgarme. Hablo catalán. Eso le despistará, estoy seguro. Corro hacia arriba, hacia una especie de comedor,y más arriba una sala de estar con una tele. Voy a poner la tele pero me doy cuenta de que estoy gilipollas. Si sigo haciendo el tonto el cabrón me va a pillar. Salto por la ventana y vuelo hacia arriba, muy rápido. Estoy en un bosque inmenso y con unos árboles altísimos. Tan altos que da igual lo que vuele y lo rápido que vaya porque no soy capaz de sobrepasarlos y salir a cielo abierto. Creo que me persigue el cabrón. Debe ser más fácil, para él, detectarme en el bosque. Cuando estaba en el laberinto del edificio tenía sensación de seguridad, aunque si me lo hubiese encontrado en una habitación hubiese sido el fin porque ahí sí que no tenía escapatoria. Sólo, quizás, hablar en catalán. Pero no sé si eso me salvaría o simplemente le jodería más y, cabreado, no tardaría ni un segundo en destrozarme.

Mientras vuelo hacia el infinito programo. Tengo un problema. Algo no funciona en mi estómago. Voy probando cambios, a ver qué reacciones observo. Avanzo muy lentamente. Modifico el código, deploy, reinicio la aplicación y testeo con el navegador. Sé que si lo consigo iré más rápido. Solucionar ese bug es lo que me permitirá pillar la velocidad de la luz y dar el salto al hiperespacio. Si lo consigo, el guardián ya no podrá seguirme.


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