Encore des mots toujours des mots

Octubre 22nd, 2007 by rubén

parole

C’est étrange,
je n’sais pas ce qui m’arrive ce soir,
Je te regarde comme pour la première fois.

Encore des mots toujours des mots
les mêmes mots
Je n’sais plus comment te dire,
Rien que des mots
Mais tu es cette belle histoire d’amour…
que je ne cesserai jamais de lire.

Des mots faciles des mots fragiles
C’était trop beau
Tu es d’hier et de demain
Bien trop beau
De toujours ma seule vérité.
Mais c’est fini le temps des rêves
Les souvenirs se fanent aussi
quand on les oublie
Tu es comme le vent qui fait chanter les violons
et emporte au loin le parfum des roses.

Caramels, bonbons et chocolats
Par moments, je ne te comprends pas.
Merci, pas pour moi
Mais tu peux bien les offrir à une autre
qui aime le vent et le parfum des roses
Moi, les mots tendres enrobés de douceur
se posent sur ma bouche mais jamais sur mon cœur
Une parole encore.
Parole, parole, parole
Ecoute-moi.
Parole, parole, parole
Je t’en prie.
Parole, parole, parole
Je te jure.
Parole, parole, parole, parole, parole
encore des paroles que tu sèmes au vent

Voilà mon destin te parler….
te parler comme la première fois.

Encore des mots toujours des mots
les mêmes mots
Comme j’aimerais que tu me comprennes.
Rien que des mots
Que tu m’écoutes au moins une fois.
Des mots magiques des mots tactiques
qui sonnent faux
Tu es mon rêve défendu.
Oui, tellement faux
Mon seul tourment et mon unique espérance.
Rien ne t’arrête quand tu commences
Si tu savais comme j’ai envie
d’un peu de silence
Tu es pour moi la seule musique…
qui fit danser les étoiles sur les dunes

Caramels, bonbons et chocolats
Si tu n’existais pas déjà je t’inventerais.
Merci, pas pour moi
Mais tu peux bien les offrir à une autre
qui aime les étoiles sur les dunes
Moi, les mots tendres enrobés de douceur
se posent sur ma bouche mais jamais sur mon cœur
Encore un mot juste une parole
Parole, parole, parole
Ecoute-moi.
Parole, parole, parole
Je t’en prie.
Parole, parole, parole
Je te jure.
Parole, parole, parole, parole, parole
encore des paroles que tu sèmes au vent
Que tu es belle !
Parole, parole, parole
Que tu est belle !
Parole, parole, parole
Que tu es belle !
Parole, parole, parole
Que tu es belle !
Parole, parole, parole, parole, parole
encore des paroles que tu sèmes au vent

parole parole

Octubre 14th, 2007 by rubén

Mina & A. Celentano _ Parole parole _ 1972

MINA & Alberto Lupo “Parole parole” 1972

Vídeo de parole parole versión Dalila / Alain Delon en francés, del 73:
http://es.youtube.com/watch?v=ZkJ6lLvMXZw

Vídeo con la reciente versión de Mina en castellano de parole parole:
http://es.youtube.com/watch?v=I-KDgpfFln0

Like Something 4 Porno !

Septiembre 28th, 2007 by rubén

Relato naveano número 1

Agosto 31st, 2007 by rubén

interior de la casa de mis bisabuelos

Hoy no me puedo levantar. Toda la noche sin dormir. Bebiendo, fumando, sin dejar de pensar en el culo de Warris, ¿se habrá lavado?

El fantasma de mi abuelo me ha llamado tres veces al móvil, me ha dejado un mensaje de voz y un SMS desde un número de teléfono oculto. El mensaje de voz dice lo siguiente: Lo natural es mover… el culo. Es su voz, eso seguro. De fondo se escucha esa canción que le gustaba tanto, hacia el final de sus días, cuando el Alzheimer se le subió a la cabeza y adquirió esa costumbre suya de administrarse morfina por vía intravenosa. Me refiero a esa canción de Lou Reed: Éxtasis.

Hace tiempo que he comenzado a encontrar absolutamente natural que mi abuelo Graciano me deje mensajes de voz en el móvil, sobre todo desde que decidí ocupar ilegítimamente la alcoba que compartió toda su vida con mi abuela, auténtico motor de la casa. Mientras mi abuelita Dolores desnucaba a un tierno conejito, mientras le rajaba el cuello con un cuchillo para que se desangrase gota a gota sobre el canal de riego que pasaba (y aún pasa) por el patio para luego arrancarle la piel dándole la vuelta como si fuese un calcetín, ¿alguien vio alguna vez en qué se ocupaba mi abuelo? Yo lo vi leyendo La Voz de Galicia, moviendo los labios en silencio, mientras se tocaba la calva de vez en cuando para ahuyentar a las moscas. Era verano y en el cementerio de Navea aún quedaba espacio para sus futuros huéspedes.

No me importa dormir ilegítimamente en el lecho de mis abuelos, es la mejor habitación de la casa, mejor que la habitación de su primogénito, jamás entra una mosca, ni un mosquito, aunque abra la ventana de par en par, no se atreven, algunas generaciones anteriores de insectos conocieron a mi abuelo bastante bien y, aunque haya quien no se lo crea, yo sé que los insectos que habitan Navea poseen una cultura milenaria que transmiten los unos a los otros en los tiempos muertos que suceden a esos folleteos rápidos que practican, aquí te pillo, aquí te mato. En esos instantes después del breve éxtasis, utilizan un lenguaje no precisamente oral (al contrario de lo que se estila en las aldeas de la zona, por cierto), pero cargado igualmente de significado. Es la danza de las moscas, cuyas influencias aún son perceptibles en ciertas danzas humanas típicas de la zona, como la muñeira y los cuchufellos, practicadas desde tiempos ancestrales por los aldeanos, entre ellos mi abuelo el día de San Miguel, en mayo, cuando las montañas se tiñen de violeta y mi abuelo morado, bajo la dionisíaca influencia del orujo destilado de las uvas recogidas por él mismo en la Borrén, donde nació mi abuela.

No me importa dormir en la cama de mis abuelos porque sospecho que no debían practicar demasiado el sexo en ella, aunque sólo de pensarlo me pongo enfermo. Me parece estupendo llenar su armario con mi ropa, abrir su puerta con absoluta familiaridad, ejecutar ese gesto mil veces repetido al poner un pie en el suelo al levantarme de la cama, el derecho, porque me despierto cada día en ese lado de la cama, el mismo que ocupaba él, me acuerdo perfectamente. Lo que de verdad me inquieta, lo que me ha impedido conciliar el sueño toda la noche, no es este viento huracanado que dura toda la noche y que me trae el ruido de todo un ejército de carballos milenarios que se mueven como poseídos por algún espíritu errante del valle. Lo que me deja totalmente perplejo es el SMS que me ha enviado mi abuelo Graciano desde dondea sea que se encuentre en esta noche de lluvia de estrellas: Has visto demasiadas películas en tu vida.

Lou Reed - Ecstasy

Los secretos - No es amor

Vídeo de Plastidecor 4

Agosto 10th, 2007 by rubén

Vídeo de Plastidecor 4 (grabado el 25 de junio de 2007 en La Poderosa).

Plastidecor 5

Julio 25th, 2007 by rubén

Os invitamos a un nuevo Plastidecor el lunes 30 de julio a las 20:30 en La Poderosa.

Esta vez puede que con chicas en bikini y música en directo, entre otras sorpresas que, como siempre, nos pillarán desprevenidos.

la poderosa

Día: lunes 30 de julio 2007
Hora: 20:30
Lugar: La Poderosa
Dirección: Riereta, 18 (08001) Barcelona

Entrada libre

Plastidecor: acciones los últimos lunes de cada mes.

Organizado por farda.

Chúpame, estoy ardiendo

Julio 17th, 2007 by rubén

Rid of me, de PJ Harvey.

Y la traducción al castellano de Tulsa oída en directo en el Bulevar de Radio 3:

átate a mí
a nadie más
no vas a deshacerte de mí
no vas a deshacerte de mí

día y noche respiro
ah ah ah ah ah
no vas a deshacerte de mí
no vas a deshacerte de mí
no vas a deshacerte de mí
no vas a deshacerte de mí

te ruego, cariño
no me dejes, estoy sufriendo

chúpame, estoy ardiendo
chúpame, te deseo

ataré tus pies
te tendré en mi pecho
no vas a deshacerte de mí
no vas a deshacerte de mí
te haré chupar mis heridas
te voy a ahogar
hasta que digas que no quieres verla
hasta que digas que no quieres verla
hasta que digas que no quieres verla
hasta que digas que no quieres verla

te ruego, cariño
no me dejes, estoy sufriendo
aquí sola, todos los días
estoy sufriendo, estoy sufriendo

chúpame, estoy ardiendo
chúpame, te deseo
chúpame, estoy ardiendo
chúpame, te deseo

Vampiros

Julio 14th, 2007 by rubén

Viajo solo. Voy por las playas del Maresme, encontrando chicas que toman el sol tumbadas sobre sus toallas. Pero no estoy con ninguna de ellas, por eso no permanezco demasiado tiempo en ningún sitio.

Cruzo la vía del tren y atravieso un desierto hasta que llego al pie de un muro rocoso donde se intuyen unas escaleras excavadas en la piedra, quizás por los romanos. Intento escalar el muro pero realmente es muy complicado. Mi padre aparece en lo alto del muro para echarme una mano y decirme por dónde debo subir. Con su ayuda lo consigo.

Una vez arriba el paisaje cambia por completo. Admiro un bosque y una ciudad al fondo, rodeada por el bosque. Camino hacia allí. Cuando llego a la ciudad me dirijo hacia una zona en la que no se ve ni un alma. Entro en un edificio que parece abandonado, un edificio antiguo. Subo por la escalera hasta que veo una puerta abierta. Entro y contemplo el interior, amplio, vacío, con suelo de madera y paredes y techo del Eixample, recién pintado. Al fondo, unos ventanales enormes inundan de luz la sala.

Y de pronto aparece una chica alta, delgada y con el pelo largo, mezcla de Ester y Uma Thurman, que se dirige hacia mí con una arma blanca en la mano. Me enfrento a ella y le advierto de que soy cinturón marrón de karate kyokushinkai. No parece sorprenderse, quizás incluso le parezca poca cosa. Me pongo en posición defensiva y comienzo a saltar y a mover las piernas pero sin exagerar porque no estoy seguro de que la situación lo requiera. Nos tanteamos pero no recuerdo el combate. Quizá no llegue a producirse.

En la calle, paseo por calles repletas de edificios como el que acabo de abandonar. Todo tiene un ambiente gótico espeluznante pero a mí me gusta, como siempre me gustó Lord Byron aunque nunca lo leí. Así son las cosas. Hablo con una chica que me encuentro o que, a partir de ese momento, me acompaña. Quizá sea Sara. Le propongo ocupar uno de esos edificios. Me sorprende que en Barcelona exista un barrio así y esté absolutamente desocupado. ¿Nadie se ha dado cuenta todavía? Quizá es que no estoy en Barcelona.

Cojo el metro y leo un libro. En el libro aparecen todas las escenas anteriores. El nombre de Ester es citado varias veces. Se lo digo a Ester, que viaja tranquilamente a mi lado. ¡Qué casualidad!, dice ella. Le explico que mi hermana se ha enamorado de un mexicano y se va de viaje a México con él. Nosotros podríamos hacer lo mismo con Argentina o con Berlín. Ya no estoy seguro de que sea Ester quien me acompaña.

Es de noche y Fermín se acerca a mi cama. Me dice que debe explicarme algo importante que aclarará todas mis dudas. Le escucho. Me explica algo bastante breve que no consigo retener. A continuación sonríe y me advierte de que no debo creer nada de lo que me dice. No debo fiarme de él. Y se ríe malignamente. Creo que ahora ya es un yonki, como otros antes que él fueron vampiros.

Amantes

Julio 12th, 2007 by rubén

No puedo apartar la vista de la escena que tengo delante mío. Dos amantes, una chica preciosa y un chico, desnudos y abrazados, estirados en el suelo, boca arriba, con sus miembros amputados, las piernas, los brazos. Los cortes son recientes y limpios: no sangran, lo cual me parece curioso. El chico creo que soy yo.

Una pregunta cuántica

Julio 2nd, 2007 by rubén

Bajo las Ramblas un poco antes de que anochezca, con cara de felicidad y cuerpo abandonado. Tuerzo a la derecha para coger mi calle y me cruzo en la acera con dos chicas jovencísimas que van cogidas de la mano, una morena y la otra castaña, casi unas niñas. Me fijo en ellas, cruzamos nuestras miradas, se acercan, se paran delante de mí cogiditas de la mano y la chica de la izquierda, la morena, me pregunta si tengo un minuto para una pregunta cuántica. Me paro yo también, las contemplo unos segundos y les contesto que sí. La morena me pregunta que, si tuviese que elegir, con cuál de las dos me iría a la cama. La pregunta me hace sonreír. Les digo que vaya pregunta para esta hora del día. Me contesta que ya, pero bueno. Las miro como si de verdad tuviese que irme a la cama con ellas. No es fácil elegir, las dos son muy guapas. Me fijo en el pequeño lunar debajo de la boca de la morena, un poco a la izquierda. Me fijo en el pelo liso de la chica castaña, en sus labios y en cómo rehuye un poco mi mirada porque sabe que la estoy observando. Ni siquiera ha abierto la boca, no conozco su voz. Pero la elijo a ella sin saber por qué. Me iría con ella, le digo a su amiga morena. Y veo la cara de sorpresa de la chica sin voz mientras sigo mi camino y ellas también, cogiditas de la mano, mientras oigo cómo la morena le dice a la elegida: ¿lo ves como ya te lo decía yo? Y yo me voy contento y pienso en lo rara que es la vida y me pregunto si esas dos chiquillas serán amantes y por qué no salimos más a la calle con esa actitud tan fresca para hacernos preguntas cuánticas.


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